
miércoles, 17 de junio de 2009
Trabajo de anuncios publicitarios
Para aprender el modo de funcionamiento de la expresión publicitaria, es decir, algunas de las estrategias que utilizan para vender sus productos, se ha propuesto a la clase que realicen sus propios anuncios, utilizando para ello cualquier medio que crean oportuno. El resultado va desde lo completamente digital hasta lo más puramente manual con collage. A continuación se exponen los trabajos que se han entregado.
lunes, 18 de mayo de 2009
La vida de Juan en la calle
Juan era un chico de 18 años huérfano y que tenía de familia sólo un hermano, ya que con su familia perdió toda la relación que tenia. Él vivía con su hermano en la casa que le dejaron sus padres. Pero debido a que él tenía que pagar la casa, el agua y la luz se dedicaba a robar para poder vivir.
Debido a que no tenía suficiente dinero para pagar los asuntos sociales le quitaron la casa y a ellos se los llevaron a una residencia de niños huérfanos. Su hermano se puso muy malo con una enfermedad incurable. Necesitaba que una familia lo adoptase para que le pudieran pagar los medicamentos, ya que costaban demasiado. Hasta que una familia lo adoptó. Juan de la rabia por quedarse solo cogió y se escapó de la residencia y vivía en la calle.
Él, debido a sus amistades en la calle y a su influencia, se dedicó a vender droga, pero además de que era ilegal consumía más que vendía. Era un enganchado y tenía muy mala fama. Vivía en la calle, ya que se lo quitaron todo.
Pero resulta que la familia lo estaba buscando hasta que lo encontraron, pero él no quería saber nada. Intentaron internarlo en un centro, pero al ser mayor de edad no lo podían internar a la fuerza. Debido a su consumo de cocaína se quedo estéril. Su mal estado hacia que la gente se aprovechara de él. Pero el era muy agresivo y se defendía mediante insultos y gamberradas que les hacía.
Llegó un día que el se hartó y llevaba una navaja con la que apuñaló a un niñato que se intentaba aprovechar de él. A él lo internaron los asuntos sociales en un manicomio, pero él se escapó y seguía con su ritmo de vida que llevaba antes.
Continuará (por Samuel)
Debido a que no tenía suficiente dinero para pagar los asuntos sociales le quitaron la casa y a ellos se los llevaron a una residencia de niños huérfanos. Su hermano se puso muy malo con una enfermedad incurable. Necesitaba que una familia lo adoptase para que le pudieran pagar los medicamentos, ya que costaban demasiado. Hasta que una familia lo adoptó. Juan de la rabia por quedarse solo cogió y se escapó de la residencia y vivía en la calle.
Él, debido a sus amistades en la calle y a su influencia, se dedicó a vender droga, pero además de que era ilegal consumía más que vendía. Era un enganchado y tenía muy mala fama. Vivía en la calle, ya que se lo quitaron todo.
Pero resulta que la familia lo estaba buscando hasta que lo encontraron, pero él no quería saber nada. Intentaron internarlo en un centro, pero al ser mayor de edad no lo podían internar a la fuerza. Debido a su consumo de cocaína se quedo estéril. Su mal estado hacia que la gente se aprovechara de él. Pero el era muy agresivo y se defendía mediante insultos y gamberradas que les hacía.
Llegó un día que el se hartó y llevaba una navaja con la que apuñaló a un niñato que se intentaba aprovechar de él. A él lo internaron los asuntos sociales en un manicomio, pero él se escapó y seguía con su ritmo de vida que llevaba antes.
Continuará (por Samuel)
domingo, 10 de mayo de 2009
La decisión de Uxue
Uxue era una chica de 16 años que vivía en Valencia. Allí, tenía una vida bastante cómoda y le gustaba, tenía a su familia, a sus amigos, su instituto…, lo tenía todo.
Un día, cuando Uxue llegó del instituto, notó a sus padres muy serios y les preguntó que qué ocurría. Nadie hablaba. Uxue empezó a asustarse creyendo que había ocurrido algo malo y exigió a sus padres que le dijesen lo que estaba ocurriendo. Su padre, triste comenzó a hablar:
- Uxue, cielo, mamá y yo hemos esperado a hoy para darte esta noticia.
- ¿Qué noticia? Dijo Uxue, asustada.
- Hace un mes, como ya sabes, me quedé en paro al cerrar la fábrica- dijo el padre- y ahora, me han ofrecido un contrato indefinido en otra fábrica de una cadena de supermercados.
- Y, ¿es eso una mala noticia papá? Preguntó Uxue.
- No esa la mala noticia cariño, la mala noticia es que la fábrica está en Londres por lo que tendremos que tendremos que ir a vivir allí indefinidamente.
Cuando Paco, el padre de Uxue dijo esto, a ella se le cayó el mundo encima. Uxue pensó en todo lo que aquella nueva vida le conllevaría, dejar a su familia, su casa, sus amigos, su instituto.
Ella, bajo ningún concepto quería ir a vivir a Londres pero no tenía otro remedio, ya que tendría que ir dónde fuesen sus padres.
Sin temor ni vergüenza alguna, Uxue, le dijo a sus padres lo que pensaba de esto.
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Un día, cuando Uxue llegó del instituto, notó a sus padres muy serios y les preguntó que qué ocurría. Nadie hablaba. Uxue empezó a asustarse creyendo que había ocurrido algo malo y exigió a sus padres que le dijesen lo que estaba ocurriendo. Su padre, triste comenzó a hablar:
- Uxue, cielo, mamá y yo hemos esperado a hoy para darte esta noticia.
- ¿Qué noticia? Dijo Uxue, asustada.
- Hace un mes, como ya sabes, me quedé en paro al cerrar la fábrica- dijo el padre- y ahora, me han ofrecido un contrato indefinido en otra fábrica de una cadena de supermercados.
- Y, ¿es eso una mala noticia papá? Preguntó Uxue.
- No esa la mala noticia cariño, la mala noticia es que la fábrica está en Londres por lo que tendremos que tendremos que ir a vivir allí indefinidamente.
Cuando Paco, el padre de Uxue dijo esto, a ella se le cayó el mundo encima. Uxue pensó en todo lo que aquella nueva vida le conllevaría, dejar a su familia, su casa, sus amigos, su instituto.
Ella, bajo ningún concepto quería ir a vivir a Londres pero no tenía otro remedio, ya que tendría que ir dónde fuesen sus padres.
Sin temor ni vergüenza alguna, Uxue, le dijo a sus padres lo que pensaba de esto.
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A pesar de que ella no quería tuvo que acceder a sus padres a mudarse debido al trabajo de su padre. A ella no le gustaba su nueva casa, ni el lugar ni nada que se encontraba a su alrededor. No tenía amigos, ni familiares cerca.
La reinscribieron en el instituto para que siguiera sus estudios allí. Conoció a mucha gente. Tenía muchos nuevos amigos pero entre ellos tenía más afinidad con dos chicas mellizas que se encontraban en su clase. Ellas, con el tiempo, fueron uña y carne. Se llamaban Rocío y Esther. Vivían muy cerca, pero un día que iban las tres Uxue cruzó la calle sin mirar y la atropelló un coche.
Ella se encontraba en un estado crítico. Necesitaba un transplante de riñón. Sus amigas cedieron a un transplante después de haberse hecho las pruebas para ver si era compatible una de ellas procedió al transplante. Ella salió bien del transplante y estuvieron unidas el resto de su vida. Era Rocío la que pasó el trasplante. Rocío vivía bien sin un riñón menos pero ella aceptó el transplante debido a que Uxue estaba en peligro de muerte. Ella se compró una casa para las tres y trabajaban juntas en una clínica veterinaria. Rocío se casó y se fue a vivir con su marido y ellas siguieron viviendo juntas. Un día ellas se dieron cuenta que sentían algo una por otra y desde entonces son lesbianas se casaron y adoptaron a un niño.
Fin (inicio por Clara y final por Elena)
Un chico llamado Jonhy
Un chico llamado Jonhy, que creció y vivió en el famoso barrio sevillano de “Las Tres Mil Viviendas”. Jonhy se crio entre violencia, conflictos, delincuencia, etc. Se dejaba llevar por sus amigos y pocas veces tomaba decisiones por sí solo. A los trece años robó el coche de su madre para ir de marcha con sus amigos. Entonces, esa noche bebieron alcohol y sustancias alucinógenas. Estos chicos al irse con el coche de la madre de Jonhy a sus casas tuvieron un accidente y uno de ellos murió. A Jonhy lo llevaron a un centro de menores, donde se llevó tres años. Cuando Jony salió no se dejaba influenciar por sus amigos porque él quería cumplir sus sueños.
Conoció a una mujer y acabó enamorándose de ella. Cuando cumplió los dicieocho años este muchacho empezó a buscar un trabajo fijo y si es posible conseguir una vivienda, ya que se alojaba en casa de una tía porque su madre y su padre fueron asesinados debido a un “ajuste de cuentas”.Empezó buscando trabajo en el campo de Huelva y un amable empresario de San Bartolomé de la Torre le dio trabajo en su finca de fresas. Jonhy tenía que venir cada día desde Sevilla hasta San Bartolomé de la Torre, hasta que ahorró un poco de dinero y consiguió una casa en San Bartolomé de la Torre. Pero la relación con en dueño de la casa no era del todo buena. Jaime, el dueño de la casa, odiaba a las personas que venían de otro lugar a quitar trabajo a las personas de su pueblo. Éste intento hacer la vida imposible a Jonhy. Empezó con subirle la paga mensual que tenía que pagar por el alquiler a 300 euros. Jonhy tuvo que doblar su jornada para conseguir pagarle y no tenía nada de tiempo para hacer sus tareas.
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Conoció a una mujer y acabó enamorándose de ella. Cuando cumplió los dicieocho años este muchacho empezó a buscar un trabajo fijo y si es posible conseguir una vivienda, ya que se alojaba en casa de una tía porque su madre y su padre fueron asesinados debido a un “ajuste de cuentas”.Empezó buscando trabajo en el campo de Huelva y un amable empresario de San Bartolomé de la Torre le dio trabajo en su finca de fresas. Jonhy tenía que venir cada día desde Sevilla hasta San Bartolomé de la Torre, hasta que ahorró un poco de dinero y consiguió una casa en San Bartolomé de la Torre. Pero la relación con en dueño de la casa no era del todo buena. Jaime, el dueño de la casa, odiaba a las personas que venían de otro lugar a quitar trabajo a las personas de su pueblo. Éste intento hacer la vida imposible a Jonhy. Empezó con subirle la paga mensual que tenía que pagar por el alquiler a 300 euros. Jonhy tuvo que doblar su jornada para conseguir pagarle y no tenía nada de tiempo para hacer sus tareas.
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Al final, con el tiempo Jaime comprendió que Jonhy no había venido a quitarle trabajo a nadie, trabajaba en San Bartolomé porque le hacía mucha falta ese dinero. La mitad o algo menos de su paga mensual se la mandaba a su tía de Sevilla por el tiempo que estuvo viviendo con ella y el trabajo que le dio. Jonhy estuvo durante meses ahorrando dinero para mandárselo a su novia para que pudiera vivir allí con él.
Al mes siguiente, la novia llegó de Sevilla y Jonhy la esperó en la parada de autobús de Huelva. Él se puso muy contento al verla ya que llevaba muchos meses sin verla. La llevó a su casa y a ella le gustó mucho.
La novia también se puso a buscar trabajo, y lo encontró de dependienta en la Cooperativa. Ahora tenían más dinero y les resultaba la vida mucho más fácil.
Al cabo del tiempo, la novia se quedó embarazada y estaba muy contenta. Ellos hicieron muchos amigos y siempre estaban en la Parada o el Lepero tomándose algo. No se arrepentían de haberse ido a trabajar y a vivir a San Bartolomé.
Fin (inicio por David y Luis y final por Claudia)
Viaje de fin de curso
Y al fin llegó el día, terminó la rutina una semana antes que de costumbre, porque los alumnos de 4º partíamos rumbo a la Palma de Gran Canaria. Allí pasaríamos una semana, una inolvidable semana, una aventura de la que todos formaríamos parte y que sería la última en la que estaríamos todos. Todo estaba planeado, iríamos a la playa, visitaríamos el Museo Canario, la Casa Museo de Colón, el Palacio de Congresos de Gran Canaria… En definitiva un viaje muy completo en todos los sentidos.
A las 10 de la mañana el día 10 de junio cogimos el avión que nos llevó hasta la isla. En el viaje Ginés, uno de los alumnos, sufrió un ataque de ansiedad y casi se desmaya…suerte que había en nuestro avión un médico, el doctor Flipi. Desde entonces nuestros profesores hicieron buenas migas con él y durante la hora y media de vuelo nos acompañó.
Cuando llegamos nos quedamos sorprendidos de la inmensidad del hotel y de las habitaciones, sin duda la habitación más grande que había visto nunca. Esa noche nos quedamos en el hotel, ya que estábamos cansados del largo día. Mientras algunos jugaban al futbolín, Sara, Claudia, Mario y yo exploramos el gran jardín del hotel. De repente mientras estábamos en la piscina oímos un ruido en la cancha de tenis. Dimos un brinco atrás, y, aunque temerosos fuimos hacia él. Estaba muy oscuro y no se veía nada, sólo las sombras de los árboles que rodeaban la cancha. Pero cual fue nuestra sorpresa que había una sombra que no tenía la forma de alguno de aquellos árboles. Sara que era muy valiente, aunque un poco chula, se acercó sin aparente miedo, y dio un grito. Fuimos corriendo hacia ella y allí estaba un niño con cara de susto, muy pálido, tan pálido que nos asustamos de su rostro. Entonces le preguntamos que era lo que hacía allí tan solo, y por qué no se encontraba con los demás chicos. Él no nos contestó, pero se dio media vuelta y como si quisiera que lo siguiéramos comenzó a andar lentamente. Nosotros no sabíamos qué hacer, pero, Sara siempre tan iniciante, andó tras él. Entonces no nos quedó otra que seguirle. Después de unos diez minutos por el jardín, el chico desapareció y nos paramos. Me di cuenta que estábamos delante de una gran puerta. Haciendo muchísima fuerza la conseguimos abrir y entramos en aquella sala, por cierto muy fría y que a mí no me daba buena impresión. Seguimos de repente una luz nos destelló, había muchas cápsulas tan grandes como para meter a un ser humano en ellas. Estábamos escondidos cuando apareció por otra puerta el doctor Flipi, que llevaba de la mano a aquel niño del jardín. Lo metió en una de las cápsulas y le emitió unas extrañas radiaciones. Salió y lo dejó allí. Lo que le hacía era que le extraía neuronas a aquel niño. Salimos corriendo y nos topamos con el doctor, pero lo esquivamos para que no nos cogiera.
A la mañana siguiente estábamos dudosos si contarle lo visto a los demás o no. Pero decidimos hacerlo y nadie nos creyó, claro por esa razón lo pensamos mucho. Le prometimos llevarlos aquella noche a la sala.
Llegó la noche y como lo acordado nos dirigimos hacia la gran sala y entramos en ella. Esa noche había muchas más cápsulas que la noche anterior. Las contamos y resultaron ser el mismo número que chicos habíamos ido a la excursión. De repente sonó una alarma y se encendieron unas luces verdes intermitentes. Nos habían cogido…
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A las 10 de la mañana el día 10 de junio cogimos el avión que nos llevó hasta la isla. En el viaje Ginés, uno de los alumnos, sufrió un ataque de ansiedad y casi se desmaya…suerte que había en nuestro avión un médico, el doctor Flipi. Desde entonces nuestros profesores hicieron buenas migas con él y durante la hora y media de vuelo nos acompañó.
Cuando llegamos nos quedamos sorprendidos de la inmensidad del hotel y de las habitaciones, sin duda la habitación más grande que había visto nunca. Esa noche nos quedamos en el hotel, ya que estábamos cansados del largo día. Mientras algunos jugaban al futbolín, Sara, Claudia, Mario y yo exploramos el gran jardín del hotel. De repente mientras estábamos en la piscina oímos un ruido en la cancha de tenis. Dimos un brinco atrás, y, aunque temerosos fuimos hacia él. Estaba muy oscuro y no se veía nada, sólo las sombras de los árboles que rodeaban la cancha. Pero cual fue nuestra sorpresa que había una sombra que no tenía la forma de alguno de aquellos árboles. Sara que era muy valiente, aunque un poco chula, se acercó sin aparente miedo, y dio un grito. Fuimos corriendo hacia ella y allí estaba un niño con cara de susto, muy pálido, tan pálido que nos asustamos de su rostro. Entonces le preguntamos que era lo que hacía allí tan solo, y por qué no se encontraba con los demás chicos. Él no nos contestó, pero se dio media vuelta y como si quisiera que lo siguiéramos comenzó a andar lentamente. Nosotros no sabíamos qué hacer, pero, Sara siempre tan iniciante, andó tras él. Entonces no nos quedó otra que seguirle. Después de unos diez minutos por el jardín, el chico desapareció y nos paramos. Me di cuenta que estábamos delante de una gran puerta. Haciendo muchísima fuerza la conseguimos abrir y entramos en aquella sala, por cierto muy fría y que a mí no me daba buena impresión. Seguimos de repente una luz nos destelló, había muchas cápsulas tan grandes como para meter a un ser humano en ellas. Estábamos escondidos cuando apareció por otra puerta el doctor Flipi, que llevaba de la mano a aquel niño del jardín. Lo metió en una de las cápsulas y le emitió unas extrañas radiaciones. Salió y lo dejó allí. Lo que le hacía era que le extraía neuronas a aquel niño. Salimos corriendo y nos topamos con el doctor, pero lo esquivamos para que no nos cogiera.
A la mañana siguiente estábamos dudosos si contarle lo visto a los demás o no. Pero decidimos hacerlo y nadie nos creyó, claro por esa razón lo pensamos mucho. Le prometimos llevarlos aquella noche a la sala.
Llegó la noche y como lo acordado nos dirigimos hacia la gran sala y entramos en ella. Esa noche había muchas más cápsulas que la noche anterior. Las contamos y resultaron ser el mismo número que chicos habíamos ido a la excursión. De repente sonó una alarma y se encendieron unas luces verdes intermitentes. Nos habían cogido…
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De repente nos asustamos y temimos que nos pudiera hacer daño. No supimos qué hacer porque pensamos que era un tipo peligroso que estaba loco. Pasaron solo unos segundos y reaccionamos y salimos corriendo hacia las habitaciones del hotel. Claudia y Miguel iban los primeros ya que estaban asustados y corrían muy deprisa. Sara tropezó y se cayó a al suelo. Entonces, Mario y yo nos quedamos atrás para ayudarla. El doctor Flipi sabía que lo habíamos descubierto. Quiso vengarse de nosotros y pensó en matarnos, pero como éramos una clase entera iba a ser muy sospechosa nuestra muerte esa misma noche. Al verse muy agobiado por lo que le podría pasar y temiendo llevarse el resto de su vida en la cárcel, llevó todas sus cosas a un campo algo alejado y las quemó sin dejar rastro. Luego se suicidó dejando como responsables de su muerte a los chavales que habían causada el descubrimiento de sus planes. Estos contaron la verdad y los creyeron. Los recordaron siempre como si fueran héroes y le hicieron un homenaje cuando llegaron del viaje.
Fin (inicio por Arancha y Zaida y final por Ángela)
La soledad de Damián y Samuel
En un pequeño pueblo llamado Jabugo, dos chavales de quince años estudiaban en el centro escolar I.E.S. La Ola. Estos dos cursaban tercero, aunque no se sentían muy cómodos en clase. Samuel Naranjo era alto y rechoncho, todo lo contrario de Damián Pérez, bajito y de envergadura delgada. Los dos amigos quedaban a las ocho de la mañana para ir juntos al instituto. Por el camino, ellos se reían mucho con sus bromas y chistes pero al llegar al centro cambiaba la historia. Cuando tocaba la bocina, los alumnos llegaban a clase, mientras tanto Samuel era golpeado por sus compañeros y humillado ante estos. Damián no trataba de defender a su amigo porque se volvería la clase también en contra de él. Estos dos son amigos desde la infancia. Damián era muy popular e importante en el grupo, nadie sabía que era amigo del marginado Samuel. Sólo se hablaban fuera de clase pero a Samuel no le importaba el descaro de su colega Damián.
Un día, mientras Samuel era atacado con una regla de goma por Pedrito, Damián no pudo aguantar el asedio a su mejor amigo y reaccionó propinándole un fuerte puñetazo en el ojo a Pedrito. Toda la clase se vio sorprendida por aquella reacción de Damián, y no le dirigieron la palabra en lo que quedó de clase. A la mañana siguiente vinieron muy unidos. Damián no sentía vergüenza de que lo vieran con Samuel. Es más, se sentía mucho mejor al descifrar el secreto de su relación con el agredido. Al entrar en clase, la jefa de estudios fue a llamar a Samuel y a Pedrito por lo de la pelea que tuvieron en el día anterior. A los siguientes cinco minutos llamaron a Damián a la jefatura. Tras volver, los dos amigos se sentaron atrás de la clase apartados de los demás, sólo se acercaron dos chiquillas pero sólo por momentos, se fueron a casa esperando alguna desgracia en el fin de semana de parte de los ex colegas de Damián.
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Un día, mientras Samuel era atacado con una regla de goma por Pedrito, Damián no pudo aguantar el asedio a su mejor amigo y reaccionó propinándole un fuerte puñetazo en el ojo a Pedrito. Toda la clase se vio sorprendida por aquella reacción de Damián, y no le dirigieron la palabra en lo que quedó de clase. A la mañana siguiente vinieron muy unidos. Damián no sentía vergüenza de que lo vieran con Samuel. Es más, se sentía mucho mejor al descifrar el secreto de su relación con el agredido. Al entrar en clase, la jefa de estudios fue a llamar a Samuel y a Pedrito por lo de la pelea que tuvieron en el día anterior. A los siguientes cinco minutos llamaron a Damián a la jefatura. Tras volver, los dos amigos se sentaron atrás de la clase apartados de los demás, sólo se acercaron dos chiquillas pero sólo por momentos, se fueron a casa esperando alguna desgracia en el fin de semana de parte de los ex colegas de Damián.
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Pero esa desgracia jamás llegó, sino todo lo contrario.
Al día siguiente, el sábado por la tarde Samuel y Damián quedaron para ir al cine.
En la puerta del centro comercial se encontraron con los antiguos amigos de Damián. Al verlos se asustaron, ya que pensaban que les propinarían una paliza, pero para su sorpresa los chicos se acercaron con una gran normalidad, cosa que les sorprendió bastante.
Los compañeros tras saludar a Damián se lo llevaron a un rincón del centro y le dijeron que valoraban su gesto y que todos podían seguir siendo amigos, incluido Samuel.
Samuel al enterarse de esta decisión se mostró un tanto reacio pero valoró el poder de la amistad y aceptó, aunque no estaban muy convencidos de que tuvieran buenas intenciones.
Los compañeros realmente querían su amistad y diariamente los llamaban para salir y comunicarles sus planes, pero Samuel y Damián siempre ponían excusas ya que temían que les dieran una paliza. El resto de compañeros comenzaron a sospechar y decidieron hablar con ellos y explicarles todo detenidamente.
Otro día todos quedaron y el resto de compañeros al tratar a Samuel se dieron cuenta de que habían sido injustos con é y de que era un chico divertidísimo. Samuel pasó a convertirse en uno de los chicos más envidiados y admirados por el grupo.
Fin (principio por Cristian y Juan Manuel y final por Teresa y Beatriz)
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